domingo, 22 de noviembre de 2009

Enrique Lynch no rectifica. ¿El País toma nota?

La defensora del lector del diario El País se ha hecho rápido eco del rechazo que ha provocado el artículo de Enrique Lynch en la sección de opinión el pasado día 19. Nos felicitamos por ello, aunque el autor persista en sus argumentos próximos al delirio, según explica la propia defensora, que reproduce sus palabras: "Ya me imaginaba que este texto desataría todas las formas posibles de la necedad. ¿Cómo puede ser que alguien presuma que puedo justificar la violencia contra las mujeres? ¿Acaso he demostrado yo ser un estúpido en los centenares de artículos y en casi una docena de libros que he publicado?", me responde. "Lo único que digo es que hay que entrar en las causas profundas de esa violencia", dice, y se reafirma en que las mujeres (y no los hombres) son las responsables, por freudianos mecanismos del complejo de Edipo, de la mentalidad de sus hijos.
Continúa sin extrañarnos, por desgraciadamente habitual, que existan tales opiniones. Las hemos esuchado y leído en la calle, y en determinados medios de comunicación. Como bien concluye el texto de la defensora del lector: No es función de la Defensora juzgar las decisiones sobre qué artículos deben publicarse, pero sí dejar constancia del gran malestar generado y transmitir a la dirección la opinión de las lectoras -y también de muchas redactoras- que consideran que ese artículo nunca debió publicarse en EL PAÍS. No porque el feminismo o esa campaña en concreto no puedan ser criticados, sino por el tipo de argumentos utilizados en este caso. El artículo ha herido una sensibilidad que forma parte del núcleo central de la identidad de este diario.
Nada que objetar a esta última frase, que resume a la perfección el sentimiento nos provocó la lectura de ese artículo en El País. Insistimos en que no se trata de un asunto de libertad de expresión, sino de ética y estética periodística. No nos imaginamos a ese periódico acogiendo posturas negacionistas de los grandes genocidios de la historia, apologías del terrorismo o burlas hacia las víctimas de cualesquiera crímenes. La violencia de género es hoy día el mayor problema de índole penal (aunque no sólo de índole penal, por supuesto) de la sociedad española, mucho más grave que el terrorismo o los accidentes de circulación, por poner dos de los ejemplos más llamativos que ocupan titulares en la prensa. Confiamos en que la dirección de El País tome nota y trate con más respeto a sus lectoras y lectores.
Y en cuanto a Enrique Lynch, si quería de alguna manera jugar al enfant terrible, ni siquiera eso ha conseguido. Dentro de unos días nadie se acordará de él. Y sus tristes e irracionales balbuceos sólo habrán servido para unirnos aún más.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Enrique Lynch se desmelena en El País. Revanchismo de género, efectivamente.

Pobre señor Lynch, al que expresamos nuestra solidaridad por los dolores que sufre en el ámbito más íntimo de su existencia, dolores que desconocemos en su concreción pero que se intuyen con impúdica elocuencia a lo largo de este triste bramido en forma de artículo. Algo le habrá ocurrido últimamente -¿alguna periquita que no ha caído, quizá?- para desmelenarse de ese modo. No le faltarán ofertas a partir de ahora por parte de Intereconomía, La Cope, Libertad Digital y demás medios libres con el fin de que continúe hablando de y practicando el revanchismo de género. Ha llegado mucho más lejos que ellos.
Decimos que se hacen evidentes sus frustraciones personales -no nos perdamos este párrafo: ¿Tienes problemas con tu hombre? Escupe sobre él, maldice sus muertos, cámbialo ya mismo por otro, acaba con él; y si es preciso, tíralo por la ventana. No te cortes, que estás en tu derecho- porque no de otro modo se puede explicar la rabia con que escribe y tergiversa acerca de las mujeres, a raíz de un mero cartel publicitario en que aparece el lema: "De todos los hombres que haya en mi vida ninguno será más que yo". Cualquiera puede entender que el contenido del mensaje es simplemente igualitario. Ningún hombre será más que yo, lo que no quiere decir, como ha interpretado el malherido escritor, que ese yo sea más que todos los hombres. En todo caso no merece la pena detenerse mucho en el análisis del escrito del señor Lynch, a tenor de su rigor intelectual: las ideas que expresa en este texto tienen fundamento en los videoclips, imágenes publicitarias e impresiones -o dolores- personales, nada menos. Son opiniones semejantes a las que se jalean en cualquier taberna, entre amigotes, con unas cuantas cervezas en la barra, la champions en la tele y un poster con una tía en bolas frente a los ojos vidriosos y las bocas babeantes de los coleguitas. Lamentablemente, no podemos detenernos en tan fino análisis. Tenemos mucho que trabajar y estudiar.
Aun así, nos llama la atención el mensaje de que las mujeres están comportándose muy agresivamente con los hombres. Que ellas mismas han educado machos violentos, y luego van y con su actitud los provocan. Y el subrayado de que ahora, las muy ladinas, ya no lloran "ni piden perdón" -olé tus huevos de macho, Enriquito- cuando se rompe un amor, sino que "se calzan unas botas de caña alta" y "se atizan un atuendo de perdularia". No obstante, la hilaridad y la vergüenza ajena que provoca el artículo llega a rozar la indignación cuando afirma que todo esto no ha hecho sino "aumentar de forma alarmante la tasa anual de actos de violencia machista al lanzar a las mujeres al choque con machos ignorantes y brutales". Es decir, claramente, sin ambages, la culpa es de las propias mujeres. La ignorancia y la brutalidad masculinas son fenómenos de la naturaleza, un poco como cuando alguien entra en el territorio de un león y lo perturba. A quién se le ocurre. ¿Puede dejar el león de ser león? Claro que no, lo que pueden hacer las intrusas es dejar de perturbarlo. Tal vez deberíamos acudir al funeral de cada una de las muertas semanales y recriminárselo.
Pero, insistimos, no merece la pena analizar un eructo. Tan sólo una reflexión y un consejo, para terminar:
-La reflexión: mientras los medios conservadores y liberales manifiestan día a día su inequívoca militancia en cualesquiera cuestiones políticas y sociales, la izquierda ha decidido que, ante todo, la neutralidad. Es imposible que un artículo rigurosamente escrito acerca de cuestiones de género aparezca en cualquiera de los medios a que hemos hecho referencia al principio. Sin embargo, El País, en aras de esa presunta neutralidad o respeto a la libertad de expresión, no tiene problemas en que un artículo tan cruel que parece una broma adolescente alcance la notable difusión con que cuenta el periódico que lo acoge. ¿Se trata, de veras, de libertad de expresión, o de una mera cuestión de filtrado con criterios de calidad y exigencia? Ningún problema tiene el movimiento feminista en admitir la discrepancia y dialogar con ella, así se lleva haciendo desde hace siglos. Pero este artículo tan insultante, despectivo, injusto, manipulador, burdo y salvaje no debería haber tenido cabida en un medio de prensa que se dice progresista, o que aunque no lo diga tiene entre su público natural el de los lectores progresistas, a los que sin duda dirige sus contenidos. Esperamos una rectificación vía defensora del lector o de cualquier otro modo, y de no ser así invitamos a todas nuestras amigas/os a que dejen de comprar inmediatamente este periódico tan exquisitamente neutral y equidistante. Tanto, que ha dado cobijo a un panfleto fascista que dudarían muy mucho en publicar los medios ídem.
-El consejo: estimadísimo señor Lynch, gracias, muchas gracias. La lectura de su texto nos sirve a muchos y muchas de estímulo. La parte masculina de Cuarto Propio juristas lo ha utilizado de contraste consigo mismo, y le ha alegrado el día al sentirse orgulloso de lo que es y de cómo es. Ser hombre, por comparación, ha resultado edificante esta mañana. Así que nos permitimos apiadarnos de su amargura y darle un consejo: acuda a las páginas de contactos de ese mismo periódico que le ha dado un altavoz, y desahoge allí sus frustraciones. Precio mediante, por desgracia, encontrará mujeres como las que necesita, sin revanchismos. Se pondrán la bota de caña, si lo desea, y hasta llorarán y pedirán perdón. Tal vez eso lo devuelva a un mundo que añora, y que las feministas, poco a poco, y mal que le pese, están cambiando.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Ampliación del permiso de paternidad para el 2011

En Cuarto Propio juristas le damos la bienvenida con agrado a la Ley 9/2009 de 6 de octubre, de ampliación de la duración del permiso de paternidad en los casos de nacimiento, adopción o acogida publicada hoy 7 de octubre en el BOE nº 242 y que viene a ampliar la duración del permiso de paternidad a cuatro semanas a partir del 1 de enero de 2011.

En aras a una política positiva hacia la figura del padre, que permita incentivar la implicación de los hombres en las responsabilidades familiares, la presente Ley plantea la ampliación del período de paternidad a cuatro semanas, exclusivo para el padre.

Para comprender la importancia de la corresponsabilidad en el avance por la igualdad efectiva entre los géneros reproducimos a continuación parte de un artículo de opinión publicado en El Pais el 02/11/2006 por María Pazos Morán, portavoz de la Plataforma Cívica por el Permiso de Paternidad PPIINA:

La actual desigualdad entre los permisos de maternidad y paternidad es una de las discriminaciones explícitas que aún persisten en nuestro ordenamiento jurídico. Esta desigualdad procede de una época histórica anterior,en la que la sociedad consideraba que a las mujeres les correspondía el trabajo doméstico y de cuidados, mientras que los hombres debían ser los sustentadores de la familia. La situación ha cambiado: la sociedad de hoy, donde las mujeres han alcanzado ya la igualdad en formación y derechos civiles, sabe que ellas son tan sobradamente aptas para todo tipo de trabajo asalariado como los hombres son aptos para el trabajo doméstico. Uno de los muchos indicadores de este cambio de mentalidad es que un 83,3% de la ciudadanía se define ya por el permiso de paternidad (barómetro del CIS de marzo de 2006). (...) La total igualdad entre los permisos de maternidad y paternidad es necesaria para combatir la discriminación que actualmente sufren las mujeres en el mercado de trabajo.
Mientras las mujeres se ausenten más y tengan más responsabilidades en el cuidado de menores y dependientes, los empresarios seguirán diseñando sus plantillas en masculino y colocando a las mujeres en los trabajos menos cualificados. El permiso de paternidad les exigiría organizarse para prescindir temporalmente de sus gestores y directivos, y ésa es precisamente la primera condición para que las mujeres puedan acceder a esos puestos.
En otro momento histórico fue posible establecer políticas diferenciales para que las mujeres cuidaran de los hijos por un tiempo sin perder totalmente su inserción laboral.
Pero en el mundo actual de los mercados de trabajo desregularizados esta vía es altamente costosa e ineficaz. En España, con las tasas de temporalidad y precariedad que padecen las mujeres, la situación es especialmente grave. ¿Qué empresario va a querer hacer contratos indefinidos a las mujeres si cada vez tienen más obligaciones con ellas y menos obligaciones con los hombres? Los planes de igualdad no conseguirán contrarrestar las desigualdades introducidas por las supuestas ventajas ofrecidas a las mujeres. La única solución es, pues, que los hombres se impliquen en la misma medida pues la experiencia demuestra que ésta es la forma de que los hombres puedan disfrutarlos. En la implantación progresiva de un permiso de paternidad intransferible, igual en duración y forma al de maternidad, hoy es posible empezar por establecer un tal permiso de cuatro semanas. Este permiso debería ser obligatorio para que los trabajadores se lo pudieran tomar sin coacciones, igual que lo son las primeras seis semanas del de maternidad por la misma razón.
El permiso de cuatro semanas es posible presupuestariamente, ya que su coste no llegará a los 500 millones de euros anuales que, en una primera estimación posteriormente revisada, preveía el Ministerio de Trabajo por una semana. Además, España gasta en licencias parentales, según datos de Eurostat, solamente un 0,7% delPIB, muy por debajo del 1,5% de la media de la Unión Europea de los Quince. Y lo más importante es el análisis coste-beneficio de la medida pues, como repiten las autoridades nacionales e internacionales, la igualdad no solamente es una necesidad de equidad sino de eficiencia económica. Así que no hay en 2007 argumentos presupuestarios ni económicos en contra del permiso de paternidad intransferible de cuatro semanas.Aunque los hubiera, seguiría siendo necesario para combatir esta desigualdad ante la ley, pero afortunadamente no los hay.

En nuestra opinión, pensamos que podía haberse adoptado a primeros de 2010, tal vez estableciendo un periodo transitorio hasta alcanzar las cuatro semanas en 2011 pero bueno, como dice el refrán, "mas vale tarde que nunca".



miércoles, 23 de septiembre de 2009

Dos libros recomendables.

Apenas iniciada la crisis, el discurso -que no pensamiento- liberal se apresuró a colocar en las librerías un manual explicativo de las causas, de acuerdo con el cual, para entendernos, el afán intervencionista del Estado y la perfidia de los trabajadores, ansiosos de buenos sueldos y vivienda propia, eran los culpables. La solución venía de manos del despido libre, la contención salarial, y el libre transcurrir de la economía asupiciada por esa mano invisible que de vez en cuando se visibiliza para repartir bofetadas en la cara de los de siempre. "El Informe Recarte", se llamaba la cosa, y podía encontrarse a centenares en las mesas de novedades del Corte Inglés.


Los medios de disfusión progresistas no se han ocupado, sin embargo, de realizar una mínima pedagogía seria sobre las circunstancias del mundo en que vivimos. Hay que entenderlos: en la actualidad se encuentran sumidos en una discusión de mayor calado: quién demonios va a retransmitir los partidos de fúmbo cada domingo.

Existiendo, pues, excelente literatura sobre la crisis, sabemos menos de ella que del quinto taco de la bota izquierda de Cristiano Ronaldo. En tan estimulante contexto nos atrevemos, con irreverencia, a recomendar un par de libros:


-"Metáforas que nos piensan", de Emmanuel Lizcano (Ediciones Bajo Cero/Traficantes de sueños): un ensayo que nos explica cómo son las metáforas creadas por el poder las que nos piensan, cuando ingenuamente creemos que nosotros pensamos e incluso las creamos. En lo que a la crisis se refiere, el análisis del lenguaje que han empleado los medios de comunicación y los gobiernos -recuerda al análisis del lenguaje del nazismo realizado por Víctor Klemperer- pone de manifiesto el uso calculado de metáforas de las catástrofes naturales y de los remedios médicos a los amles causados para que todo parezca inevitable, indiscutible y, pos supuesto, obra del destino. El libro puede bajarse gratuitamente en formato pdf en la página web http://www.bajo-cero.org/ediciones/pdf/lizcano_web.pdf



-"El crack del año ocho. La crisis. El futuro", de Miguel Angel Lorente y Juan Ramón Capella (Trotta): siempre son bienvenidos los ensayos de Juan Ramón Capella, uno de los pensadores y escritores más relevantes con que cuenta la izquierda, aunque poco conocido, claro, porque se mantiene en el estricto ámbito intelectual y universitario y no es posible escucharlo de tertuliano en ninguna parte. Nos tememos que no duraría demasiado, en todo caso. En este pequeño volumen compuesto sin concesiones a la propaganda se nos explican las causas últimas de la crisis, partiendo de un juicio honesto del agotamiento de las recetas keynesianas para llegar a las falacias neoliberales que como en un trágico movimiento pendular se instauraron a modo de inapelable alternativa. Aunque en algunas páginas se nos pueden hacer arduas a los no expertos en economía, resulta lo suficientemente accesible para entender lo que en palabras más simples podemos expresar los ciudadanos de a pie: la calculada disponibilidad del crédito durante muchos años -en sustitución de la dignidad salarial... mejor que nos lo deban a que lo tengan-, la destrucción masiva de los recursos naturales, la incentivación de consumos perfectamente dirigidos, el paralelo deterioro de los derechos humanos de una gran parte de la población mundial, y, en la cúspide de la pirámide, los juegos especulativos del gran capital. El libro tiene el mérito de proponer alternativas de crecimiento, aunque no ahora un pronóstico incierto para el futuro, y apuesta por una transformación social de tan amplio alcance que no podemos evitar la sensación de tenerla por inverosímil. Aunque al mismo tiempo nos sentimos movidos a promoverla.



Ambos libros presentan la complejidad que requiere el momento que vivimos, pero su lectura merece la pena. Al menos para pasar el rato mientras la izquierda decide en qué plataforma, canal o descodificador se podrá ver el quinto taco de la bota izquierda de Cristiano Ronaldo. En plena polémica por el puño en alto y el himno de la Internacional (por cierto, coloquemos las fotos de la fiesta de Rodiezmo de años anteriores y busquemos las cinco diferencias: en realidad hay sólo dos, dos mujeres responsables de soliviantar a la caverna), proponemos un cambio en la letra de esa canción más acorde a los nuevos tiempos: "Agrupémonos todos para ver la final... de la Champions".

lunes, 14 de septiembre de 2009

Nuestro aplauso y reconocimiento para la filósofa Ana de Miguel

Reproducimos a continuación la carta que la filósofa y feminista Ana de Miguel ha remitido al diario El País, noticia que recogemos de la web amiga Mujeres en Red, con la finalidad de dar la mayor difusión posible a uno de esos gestos valientes, honestos y ejemplares que tan escasos son en los tiempos que corren.

Sr. Director:

He comprado El País durante 30 años. He aprendido mucho y mis alumnos también. Ya hace unos meses que no puedo seguir colaborando ni compartiendo su proyecto. Durante un tiempo he estado quitando los anuncios en que ustedes ofrecen mujeres prostituídas a sus lectores. Pero ha llegado el momento en que ya no puedo con sus fotos de chicas que parecen casi niñas “chinas, nuevas, dieciocho años”. Si algo he aprendido es que somos responsables de nuestros actos. Mi hija me pregunta por qué ya no quiero comprar El País. Cuando sea un poco mayor ya le explicaré que lo hago por ella y por su hermano, y por sus amigas chinas que tanto se parecen a las de las fotos que ustedes colaboran a prostituir en sus anuncios. Nada más, creo que han perdido ustedes el sentido de la humanidad y de la justicia, como otros, por dinero. Me parece tan cínico y cruel lo que hacen, lo que nos hacen a las mujeres que tanto les hemos leído y apoyado que casi ni les puedo desear que les vaya bien.

Ana de Miguel Álvarez/Universidad Rey Juan Carlos

No podemos estar más de acuerdo con la autora y desde aquí invitamos a nuestras lectoras y lectores a que hagan lo mismo. Actualmente sólo el diario Público es el único que no introduce anuncios de prostitución. Tal y como ha denunciado la presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas, Yolanda Besteiro, "ningún medio que se proclame defensor de los derechos humanos puede publicar este tipo de anuncios y, si lo hace, se convierte directamente en cómplice de esta forma de esclavitud".

martes, 8 de septiembre de 2009

La mirada

La parte femenina y la parte masculina de Cuarto Propio juristas acuden a un acto de conciliación en relación con una demanda por despido. El abogado de la empresa se presenta con aire resuelto y nos pregunta si vamos los dos para intimidar, bromeamos con que es así y comenzamos la negociación. Pero de repente, quizá por no verse efectivamente intimidado -ya se sabe, dos contra uno...-, el abogado de la empresa se dirige, cuando habla, únicamente a la parte masculina de Cuarto Propio juristas. La parte femenina ha dejado de existir profesionalmente para él. Al parecer existe una regla o deducción de orden ancestral para cierto tipo de personas de acuerdo con la cual cuando una mujer y un hombre aparecen juntos en una actuación profesional, ella ha de tratarse necesariamente de la secretaria, ayudante, pasante, amigota, perchero o concubina, y él ha de ser el hombre de mundo con quien, bien que mal, se resuelven las cosas.



Desgraciadamente para el abogado de la empresa, en esta ocasión no era así. La parte femenina de Cuarto Propio juristas llevaba el asunto, y tomó la palabra exponiendo sus razones, sacó la calculadora e hizo números a una velocidad que nubló la inteligencia del rostro del abogado de la empresa y lo dejó, más bien, con aspecto de no saber dónde se había metido; justificó la cuantía indemnizatoria que se solicitaba con base en interpretaciones jurisprudenciales que el otro no había oído ni soñado; lo obligó, en definitiva, a llamar no menos de tres veces a su despacho para ver si alguien lo iluminaba y tomaban una decisión. Una vez alcanzado el acuerdo, entró junto con la parte femenina de CPj a firmar el acta. La parte masculina de CPj, que era el mero acompañante, se quedó fuera.



El resultado fue bueno para el trabajador, nuestro cliente, y satisfactorio para nosotros. Sin embargo nos queda un ligero poso amargo. Además de obtener la indemnización, mucho nos tememos haber provocado una grieta en la visión del mundo y el orden de valores del abogado de la empresa. Y no teníamos intención alguna de causarle semejante desazón. Nos lo imaginamos azorado por los pasillos, sin saber a quién mirar. Antes de ese día todo estaba claro: al hombre, por supuesto. Ahora vagará errante, confuso, preguntándose dónde posar esa mirada en apariencia inocente, pero con la que se ha ido construyendo a machamartillo, siglo tras siglo, el mundo desigualitario en que trabajamos y vivimos.

domingo, 6 de septiembre de 2009

El resbalón de Trinidad Jiménez: "para mí lo fundamental es la capacidad, más que el género"

Sentimos tener que criticar a nuestra ministra de sanidad, Trinidad Jiménez, en un momento en que su buen hacer profesional y hasta ahora estupenda gestión frente a la gripe A está siendo reconocida tanto por miembros de su propio partido como por los de la oposición. Nosotros apreciamos igualmente su labor profesional en estos momentos y tan solo en un aspecto ajeno a sus competencias le pediríamos coherencia y solidaridad con los valores que su propio partido y, más concretamente, su compañera Bibiana Aido se esfuerzan en promover.

Leemos la entrevista que el País Semanal le dedica hoy en sus paginas centrales bajo el titular "Nunca he transgredido nada". Y sí, creemos que dice la verdad, aunque tal vez por su condición, primero de mujer y segundo de socialista, no le habría venido mal un poquito de transgresión en su vida.
Yendo al grano, veamos qué responde ante algunas de las preguntas que le hacen:
-Usted tiene 47 años, un año mas que su madre cuando nació el último hijo.
Je, je. Efectivamente. Cuando éramos más jóvenes no era habitual ver mujeres en política. La mujer tenía que demostrar permanentemente que, además de ser mujer, podía liderar un equipo. Y ha costado, a mí no tanto ¿eh?. Las verdaderas luchadoras son las mujeres feministas, a ellas se les debe todo.
-Usted trabajó para que un hombre compitiera con dos mujeres para hacerse con la secretaría del PSOE.
Es que para mí lo fundamental es la capacidad, más que el género. Una vez que estamos en condiciones de igualdad para competir, para ganar, yo elijo a las personas en función de que las considere más adecuadas para liderar un determinado proyecto.

Efectivamente, a las mujeres feministas se les debe todo, y nunca serán suficientes las palabras y los gestos de reconocimiento para todas aquellas que, transgrediendo las imposiciones patriarcarles de su época (recordemos la primera ola, la segunda, la tercera...) consiguieron que las mujeres dejaran de ser hembras con deberes y obligaciones para ser ciudadanas con derechos.
Lo que nos molesta es que la ministra habla en pasado cuando dice que: la mujer tenía que demostrar (... ) y nos preguntamos por qué emplea el pasado para hablar de algo que hoy, seis de septiembre de 2009, desgraciadamente continúa estando bien presente en nuestra sociedad: La desigualdad entre géneros. Por suerte para Trinidad Jiménez, llegar hasta su posición, según dice, no le costó demasiado, y eso debe de ser por lo mucho que ella vale y no seremos nosotros los que discutamos aquí su valía, que de hecho ya está demostrando. Pero entonces nos hacemos la siguiente pregunta, Sra. Jiménez: ¿a qué se debe el hecho indiscutible y objetivo de que haya muchísimas menos mujeres en los órganos directivos, altos cargos y de representación política? ¿Es porque las mujeres valen y son menos capaces que los hombres?¿Acaso a las mujeres no les gusta mandar y dirigir?
Resulta agotador el discurso de que capacidad debe estar por encima del género. Pero en boca de Trinidad Jiménez nos parece casi imperdonable. Nadie discute que en una sociedad igualitaria tenga que imponerse el género por encima de la capacidad. Pero es que la realidad, nos guste o no, es que no estamos en una sociedad igualitaria.

Las cifras hablan por sí solas. Recogiendo las palabras de Ana María Pérez del Campo Noriega (en "Origen y transmisión de la violencia de género", dentro de "Violencia de género. Una visión multidisciplinar", de San Segundo Manuel, Teresa (directora) Editorial universitaria Ramón Areces, 2009) :

"La igualdad sigue siendo el discurso teórico, el lugar común del debate, la razón de la lucha y la bandera del progreso... pero también un señuelo, porque a la hora de la verdad no pasa de ser todavía más que una expectativa siempre inalcanzable, según se desprende de datos como los siguientes:

Con fecha 12 de octubre de 2004, el INSS informaba de que los permisos laborales por nacimiento de los hijos sólo lo solicitan los padres en una proporción del 1,54%. La solicitud de permiso para cuidado y atención de los hijos en edades comprendidas entre los 0 a 3 años fue pedida por el progenitor masculino en una proporción del 3,62% (El País 13/10/2004)

Según las Centrales Sindicales de CCOO y UGT, el 63,65% del paro de larga duración son mujeres. La tasa de mujeres en paro es del 16,20% frente al 8,27% de los hombres en la misma situación laboral. Nueve de cada diez familias monoparentales tienen por titular a una mujer. El 84% de las pensiones no contributivas las perciben mujeres.

El XVII Congreso Estatal de Mujeres Juristas, celebrado el 30-11-2004, recogía los siguientes datos (Informe estadístico Mª José Varela y Lara Padilla): la atribución de la custodia de los hijos en los procedimientos judiciales por mutuo acuerdo correspondió a la madre en un 93%, en clara muestra del desinterés por parte del progenitor masculino, dado que en el proceso consensuado tiene plena libertad para optar a la custodia de los hijos. En los juicios en contenciosidad el padre se abstiene de pedir la custodia de sus hijos en 8 de cada 10 casos ( Congreso Estatal de Mujeres Juristas, 30/11/2004).

Según datos de la Conferencia Mundial sobre la Mujer, Beijing + 10:
-En el ámbito del Poder Legislativo, las mujeres representan el 36% de los diputados en el Congreso y el 25,10% en el Senado.
-En los gobiernos autonómicos la representación de la mujer sólo alcanza el 35,97% de las personas elegidas por los partidos políticos.
-En el parlamento Europeo las mujeres eurodiputadas que representan a España constituyen el 33,33%.
-En el Tribunal Constitucional el porcentaje de mujeres es del 16,7%.
-En el ámbito del Poder Judicial la participación de las mujeres se distribuye de la siguiente manera: en el Tribunal Supremo está designada una mujer, lo que representa el 1,08% de un número total de 93; el porcentaje de magistradas asciende a un 38,16% de un total de 3.443 magistrados/magistradas.
-El 67% del total de jueces y juezas son mujeres.
-En el Consejo de Estado la representación de la mujer es "0", igualmente en la institución del Defensor del Pueblo.
(Datos extraidos de la publicación sobre "Evaluación de la Aplicación por España de la Plataforma de Acción de Beijing).

(...) Los datos expuestos no ofrecen dudas. El horizonte de la igualdad parece inalcanzable. Cada vez más. Entre tanto, caminamos cargadas de razones, a paso acelerado, hacia una meta que contemplamos como el espejismo de lo que nunca acaba de llegar.
Se nos escapa, nos deja la experiencia amarga de una igualdad teorizada una y mil veces frente a una realidad una y mil veces discriminada. "

No, Sra. Ministra, aún no estamos en condiciones de igualdad para competir, así que piénselo muy bien cuando tenga que elegir, porque mañana será la chica que le vende el pan la que ha sido despedida porque ha quedado embarazada, o será la cajera de su banco por haber pedido una reducción de jornada para cuidar a su bebé, o la dependienta de la gran superficie donde suele hacer sus compras por haber causado baja por enfermedad común hace tan solo unos días.
Y es que la alusión al criterio de capacidad en una sociedad como la que reflejan estos datos es en último término la alusión a la capacidad decisoria de quienes ostentan el poder. Y en añadidura la representación más fiel del discurso liberal, del que no dudamos que Trinidad Jiménez se encuentra muy alejada.